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viernes, 7 de octubre de 2011

EL ESCUDO ANTIMISILES…


    De forma súbita, el presidente Zapatero nos comunica que, como españoles y  europeos, estaremos bien  protegidos, gracias a nuestra incorporación al escudo antimisiles... Se habla de que el peligro puede venir de Irán y de Corea del Norte. Y ya está, pues se sobreentiende que no hay que hacer caso del enfado de los rusos.
     Sucede todo esto sin el menor debate, en el último tramo de la legislatura, con el parlamento disuelto, y uno se entera como de refilón, como si se tratase de un asuntillo de andar por casa. Una vez más, nuestra democracia se ha lucido, sonriendo mucho eso sí. Cuando el general Franco se entendía con los norteamericanos, al ciudadano, al menos, no le cabía ninguna clase de responsabilidad. Ahora, en cambio, se da por supuesto que alguna tiene, lo que da una pátina de respetabilidad a los acuerdos tomados a puerta cerrada, de cuyo alcance nos enteraremos cuando ya no haya nada que hacer.
     En su día, Gorbachov se mofó del escudo antimisiles, por lo visto fácil de burlar, pero –claro es– la gracia no estaba en su eficacia sino en el gran negocio, que se llevó los famosos “dividendos para la paz”, de cuyo reparto nunca se supo.

sábado, 3 de septiembre de 2011

LA REFORMA CONSTITUCIONAL


     Acabamos de asistir a un espectáculo vergonzoso, a un trágala, a una cacicada, a un pacto del capó.  ¿Con que éstas tenemos? ¡Modificar la Constitución que nos dimos en 1978 con el exclusivo propósito de dar satisfacción a unos chantajistas que para nada tienen en cuenta nuestros intereses!  
    No tengo palabras para decir lo que siento.  Si ya estaba indignado, ahora lo estoy mucho más, y también alarmado, porque el daño ya está hecho,  con una tremenda pérdida de legitimidad. 
   Me pregunto de dónde han sacado los responsables de esta jugada la  creencia infantil de que los chantajistas van a agradecer el favor. Aprobar semejante modificación del texto constitucional equivale a proclamar a los cuatro vientos que los españoles estamos decididos a ahogarnos en la miseria antes de ponerles el más pequeño límite.  En lugar de contenerse, los chantajistas se crecerán, ya advertidos de que, aparte de rendirnos, no sabemos hacer nada de nada.
    Pedir una democracia real ya es, salta a la vista, una cuestión de supervivencia.
    

martes, 17 de mayo de 2011

DEMOCRACIA REAL YA: SE ACABÓ LA PACIENCIA


    Las manifestaciones que han tenido lugar en toda España bajo el lema “Democracia Real Ya” confirman las lecciones de la historia: cuando la clase política se produce de espaldas a lo que se entiende por el bien común, cuando la legitimidad se dilapida al servicio de las minorías satisfechas, cuando los juegos de prestidigitación política lejos de engañar, irritan, los pueblos, presuntamente dormidos, se despiertan, con resultados impredecibles.
    El 15 M se han movilizado jóvenes y no tan jóvenes que se sienten estafados por el curso de los acontecimientos y por el manejo de la crisis, personas que están sufriendo en sus propias carnes la penetración de males tercermundistas sumamente dolorosos.   
    Nuestra democracia se juega muchas cosas en el futuro inmediato.  Hartos de pamemas, los manifestantes piden una democracia real. No se habla de ruptura ni de revolución. ¿Pero está nuestra democracia en condiciones  prestarles la atención que merecen? He aquí la cuestión.
   Si el poder se acaba tomando todo esto como un asunto más o menos simpático, por un lado, y por el otro como un problema de orden público a solucionar por los guardias, mal asunto. Si acaba demonizando, ridiculizando, insultado o maltratando a las minorías más activas del movimiento de protesta, cometerá un error irreparable. Téngase en cuenta que el poder no se encuentra ante extremistas, sino ante ciudadanos  que  hasta la fecha han dado sobradas muestras de paciencia y estoicismo –ante ciudadanos que no están solos en su apreciación de lo que está pasando